viernes, 15 de abril de 2016

La cuna... o el dilema sobre el origen del mal


Imagine la siguiente situación: Un adolescente comete un asesinato y es capturado, escondido en la casa de su familia.

Ahora, imagine por un momento que usted es uno de los curiosos que están en la multitud, afuera de la casa, cuando se llevan preso al adolescente. Todos gritan contra el asesino mientras lo sacan hacia el furgón policial tapado por un polerón. En esta situación, usted escucha dos comentarios de las personas que están a su alrededor.

Comentario #1
- "No si yo siempre dije que ese niño nació malo. Desde chiquito, se veía venir. Le pagaba a la mamá, a los vecinos, y ni hablar cuando salió del colegio. Ahí armó su pandilla y se perdió. Las drogas lo llevaron por el mal camino. Pobre mamá. Hizo todo lo posible por ayudarlo".

Comentario #2
- "Que terrible. Este era un niño bueno. Me acuerdo de él cuando era niño. Siempre andaba alegre y feliz, cooperador. Cuando salió del colegio, cambió. Las influencias de sus amigos y las drogas que lo llevaron por el mal camino. Pobre mamá. Hizo todo lo posible por ayudarlo".

Respecto al Comentario #1, ¿Es posible que el ser humano pueda venir cableado "mal"?

Esta pregunta es, me parece, casi filosófica. Creer que esto es posible o no, marca una diferencia muy fuerte en la visión del mundo que podemos construir. En lo personal, no creo que esto sea así pero se que hay personas que creen en esta posibilidad y, al escuchar los dos comentarios anteriores, inconscientemente le darían mucha más validez al primero. 

Considerando este cuestionamiento, de casualidad, hace unas semanas me llegó información sobre el trabajo que está realizando el Dr. Michael Tomasello en el Instituto Max Planck al respecto. En su biografía dice lo siguiente:

"Investigación sobre procesos cognitivos, de aprendizaje, de comunicación y cooperacion social, desde las perspectivas del desarrollo y culturales. Realizando investigación en niños entre 1 y 4 años y simios adultos"

Esto no dice mucho, sin embargo, uno de los trabajos que está realizando tiene que ver con, precisamente, la situación planteada al inicio.

Los experimentos (o la investigación realizada) está enfocada en determinar las capacidades altruistas en niños menores a 4 años, y simios, con el objeto de determinar si vienen "cableados" para comportarse de manera altruista o no. En relación a la situación planteada al inicio, si bien no es idéntica (difícilmente se podría hacer una investigación con niños pequeños para saber si estarían dispuestos a matar a alguien), si se podría concluir que si los niños, y simios, vienen cableados de manera altruista, entonces, la posibilidad de que los seres humanos, y los simios, vengan "cableados mal" es nula.

El siguiente video  muestra los experimentos realizados por Tomasello y permite apreciar las reacciones de los niños, y los simios, respecto a este tema.


El paper con aspectos relevantes de la investigación se puede ver aquí. Especialmente interesantes son las conclusiones, desde la mirada evolucionista (asumamos, por ahora, que el hombre efectivamente desciende del mono) y la diferencia de comportamiento entre los humanos y los simios y, además, el hecho de que los niños están dispuestos a realizar acciones por el bien de otra persona, sin recibir nada a cambio.

¿Y tú? ¿Crees que es posible que las personas vengan cableadas mal?

2 comentarios:

Giorgio Bertini dijo...

Human brain mapping study suggests you might be hard-wired for altruism - http://goo.gl/caVlL4

zongo dijo...

Todos venimos cambiados genéticamente desde el génesis, valga la redundancia.
Cuando Adán y Eva escogieron seguir a satanás, perdieron la gracia de Dios.
Eso hizo que en adelante nosotros los hijos de Adán y Eva no pudiesemos heredar algo que ya nuestro padres no tenían.
Esa modificación en nuestra condición, hace que seamos pecadores, es decir una semilla o mancha en el mantel blanco de nuestra alma.
Ahora satanás es muy laborioso y aprovecha a partir de esa semilla que plantó a seducirnos tentarnos y que neguemos a Dios de una forma aparentemente inofensiva.
Esa negación sistemática de Dios te lleva a algo malo, aunque a juicio del hombre pueda ser inofensivo. Es difícil encontrar medidas en las consecuencias del pecado en lo terrenal.
Para el ejemplo expuesto, están muy a la vista la consecuencia. Pero el juicio de fondo solo lo puede hacer Dios.
Saludos,